- Estructuras de carácter
- Del miedo al amor
- Responsabilidad
- Agresividad
- Perdón
Son las 19 h. del martes, 23 de octubre de 2007. Hace poco que he llegado a Málaga en autobús desde Granada para asistir a la primera conferencia impartida por Carlos Odriozola en su Centro de Psicología Humanista, la primera de su “Curso de Psicología Práctica para la Vida”, del cual escribí hace unos días.
Los primeros instantes son algo confusos, porque l@s asistentes no sabemos si se paga en el piso 2º o en el 4º. Se resuelve en pocos minutos y Enrique y yo nos vamos sentando en cualquiera de las sillas de la sala principal. En cada silla encontramos una libreta A5, con algunos folletos sobre el Proceso MAR o el Curso de Formación. Más tarde, llegan Antonio y su hermana Belén. Por fin, Carlos se presenta y comienza su aligerada, cotidiana y expresiva presentación.
A continuación traslado algunas de las ideas de la conferencia, sin más interés que dar a conocerla. En ningún momento puedo asegurar dichas ideas y mucho menos el haberlas explicado correctamente, pues mis conocimientos no son exhaustivos. Esta traslación es un breve resumen de la conferencia y, si estás cerca de Málaga, te animo a asistir para experimentarla.
Estructuras de carácter
Las estructuras de carácter vienen a ser las diferentes personalidades que, a medida que vamos creciendo, se van formando en cada un@ de nosotr@s. Esta estructura nos va a marcar de por vida y vamos a “movernos” siempre a partir de ella, con sus ventajas y desventajas, beneficios y consecuencias.
Muchas veces, nuestra estructura (personalidad, comportamiento, forma de ser…) nos juega malas pasadas y nos pone en contra de los demás o de nostr@s mism@s. Es entonces cuando desearíamos tener otro carácter, o más paciencia, o más voluntad, etc.
Para dar explicación a todo esto, debemos irnos a la infancia, desde que nacemos:
En los primeros años, el bebé se encuentra en un mundo totalmente nuevo, cálido y agradable o frío y hostil según el momento, por lo que el bebé debe adaptarse a dicho mundo, lo que conlleva una serie de sacrificios.
El bebé aprenderá poco a poco que las normas impuestas por el resto no equivalen a sus experiencias propias (en primera instancia, impuestas por los padres y el resto de familiares). Dará lugar a enfrentamientos entre qué quiere y cómo lo quiere.
Antes que alimento o refugio, el bebé necesita afecto para sobrevivir, por lo que hará lo necesario para recibir dicho afecto cumpliendo las expectativas de los demás.
Consciente o inconscientemente, el resto aplicamos sobre el bebé una serie de chantajes emocionales para satisfacer nuestras propias necesidades y no las del bebé, por lo que éste aprenderá y se adaptará mediante unos patrones repetitivos. («esto no se toca», «¿no me das un beso? pues ya no te quiero», «si no te portas bien no podrás jugar», «¿quién te quiere más?», «si dejas de llorar te doy el juguete»…).
Entonces, el bebé (o el niño) confunde lo que es con lo que hace. Comienza a conocer la cultura del hacer (no la del ser). En este hacer, el niño empezará a percibir que en su búsqueda de afecto, de AMOR, ha hecho todo lo posible y que, finalmente, sólo recibe la aprobación.
«Vendemos el alma al Diablo para recibir AMOR, y nos dan gato por liebre, por que sólo recibimos aprobación.»
Carlos Odriozola
Si atendemos a la palabra “persona” esta proviene del griego, para identificar a aquél que actuaba en una obra de teatro griego. En dichas obras, se usaban máscaras.
La personalidad es lo que nos proporciona nuestro carácter. Sin embargo, tanto el actor de aquellos teatros griegos como los personajes que usamos a diario en nuestra vida, llevamos una máscara crónica, que nos permite movernos en el entorno social y la cual se ha forjado a partir de nuestras experiencias en los primeros años de la infancia.
En resumidas cuentas:
el AMOR es incondicional, proporciona paz interior y se basa en la aceptación, mientras que
la aprobación es condicional, proporciona tensión interior y se basa en la exigencia.
El Eneagrama
Tras explicar de dónde nacen las diferentes estructuras de carácter, Odriozola hace hincapié en una de las herramientas más importantes a la hora de aprender y conocer dichas estructuras: el Eneagrama.
El Eneagrama (sin ser un profundo conocedor) es una clasificación de las estructuras de carácter basada en el movimiento interior que tenemos cada un@ de nosotr@s y que se identifica con los nueve (no siete) pecados capitales como contrapunto. Cada estructura es un eneatipo:

- El reformador
Es una persona que desea la perfección, por lo que siempre estará corrigiendo, mientras que siempre verá el vaso medio vacio, viendo lo que falta. Es muy racional y controlador, con unos principios claros y sólidos. La ira es su peor enemigo, pues quieren reprimirla, hasta que finalmente explotan.
- El ayudador
Es una persona que desea ser amada, por lo que se entrega sin dudarlo a los demás, cubriendo las necesidades ajenas y olvidando las propias, siempre esperando algo a cambio. Es generoso y a la vez posesivo. El orgullo es su peor arma, que intentan cubrir con actos altruistas.
- El triunfador
Es una persona que desea el éxito, y no lo oculta. Es ambicioso y cuida al detalle su imagen para obtener el aplauso ajeno. Aunque todo ello conlleve una separación de los sentimientos. La vanidad es su gran baza y les ayuda a conseguir con éxito sus objetivos.
- El individualista
Es una persona que desea lo que no tiene, que vive en la queja constante. Está muy conectado con el pasado y sobreviene una gran carencia que le proporciona sensibilidad y dramatismo. La envidia es su gran adversario, ya que la gran mayoría de atenciones a los demás es para saciar su carencia.
- El investigador
Es una persona que desea saber, su mente y su capacidad de observación le llena de profundos y variados conocimientos, aunque después le provoque una gran desconfianza y un aislamiento social. La avaricia es una hoja de doble filo que les proporciona sus dosis de sabiduría para tapar sus ignorancias.
- El leal
Es una persona que desea cumplir las normas, hacer caso de la autoridad es su mayor refugio aunque le pueda poner nervioso, demostrando un miedo generalidado y una falta total de espontaneidad. La cobardía es el peor de los males que sufren, ya que viven en una inseguridad constante que suplen con un cumpliento de las normas constante.
- El entusiasta
Es una persona que desea la alegría, busca nuevas experiencias en todo momento para no pensar demasiado en el pasado, lo que provoca una desconexión absoluta con el propio dolor. La gula es su mayor enemigo, que les hace estar muy dispersos y ausentes del presente, aunque con ello obtienen altas dosis de vacuo placer.
- El desafiador
Es una persona que desea dominar, por lo que impone su autoridad por las buenas o por las malas, cuidando de los suyos para protegerse en todo momento, aunque para ello deba recurrir a la humillación, que le proporciona una profunda soledad. La lujuria es su gran baza a la hora de ejercer su poder.
- El pacificador
Es una persona que desea evitar el conflicto, sin mostrar sus propias necesidades siempre atiende a las ajenas para intentar hallar la mejor solución, pues ante todo desea paz interior. La pereza es su peor arma: los hace agradables y relajados, al menos de aspecto, ya que por dentro mantienen una tensión por no atender sus necesidades.
Como última anotación, Odriozola nos comenta que el 80% de nuestros pensamientos diarios son preocupaciones.
Así termina esta primera conferencia, tras una puesta en común y una serie de preguntas realizadas por l@s asistentes, sabiamente respondidas por Odriozola.
Próximamente, “Del miedo al amor”.
Más información sobre el Eneagrama en The Enneagram Institute (en castellano).